
Un complejo de glamping en las montañas de Apaneca, pensado para estancias cortas donde el paisaje es la experiencia.
El cliente tenía un terreno en ladera rodeado de bosque y quería convertirlo en un destino de alquiler de corta estancia, tipo Airbnb, con un concepto claro: la comodidad de un hotel boutique con la sensación de dormir en medio de la montaña.
Las unidades se distribuyen en distintos niveles del terreno para que cada una tenga privacidad y vista propias, sin grandes movimientos de tierra. Un área común con fogata, hundida en un muro curvo de concreto y cubierta por velarias, se convierte en el punto de encuentro del complejo al caer la tarde. El alcance de Modulare fue el diseño del complejo: distribución en el terreno, unidades de alojamiento y paisajismo.
← Volver a Arquitectos